DOS BUENAS AMIGASUna tarde de verano, Cristina y Noelia, dos buenas amigas, fueron a la playa para hacer un castillo de arena. Mientras Cristina hacía un río para decorar el castillo, Noelia fue a coger agua con su cubo y, de repente, entre el agua que había cogido, encontró una botella con un mensaje en su interior.
Noelia, con mucha curiosidad, fue corriendo para enseñarle a Cristina lo que había encontrado. Las dos niñas, hicieron un gran esfuerzo y consiguieron abrir la botella, dentro en el mensaje se podía leer: "Quien sea el afortunado de encontrar esta nota y este mapa que se llene de valentía y consiga encontrar el tesoro que está enterrado en el interior de un templo, en Egipto. Si quieres saber más, mira el mapa".
Las niñas querían encontrar el tesoro, pero sus padres no le dejarían ir a Egipto, porque desde Málaga a Egipto hay miles de kilómetros. Así que decidieron escaparse durante la noche. Antes de acostarse Noelia preparó su mochila, para poder estar a las 4 en la estación de tren.
Comida, ropa, linterna, cuerda, gorra, agua, teléfono y por último mi cámara. Hay que estar equipada. Mi madre no me perdonaría, si fuera a Egipto y no hiciera fotos-decía Noelia, mientras se preparaba-.
Uf... casi me olvido de escribir una nota a mis padres: "Mamá, papá, voy camino de Egipto, no os preocupéis volveré, voy a... bueno... cuando vuelva.. lo veréis. Os quiero”.
Cuando estaba preparada cogió otra botella de agua, por si acaso, bueno adiós casita. ¿Pero que digo? Pronto volveré.
Cuando llegó a la estación Cristina, estaba allí.
-Cristina, ¿tú también has preparado una mochila?
-Si, Noelia, no se sabe lo que hay allí.
Justo entonces, llegó el tren, las dos niñas subieron, pronto empezaría su aventura en busca del tesoro. Tras varias horas de viajar en tren y varias horas más de barco, llegaron a Egipto.
-Uf, por fin en Egipto- dijo Cristina.
-Cristina, mira, un bicho enorme.
-¡Pero Noelia, no digas tonterias! Yo se mucho de animales y si no me equivoco, esto es un camello, estos animales transportan a los egipcios a través de los pequeños desiertos.
- Ah, así que son para transportar a los egipcios, ¿Cómo un coche normal?
-Si... más o menos.
-Bueno, manos a la obra, Cristina, nos podemos montar en aquel camello e ir guiándolo hasta las pirámides, donde están los templos. Pero una pregunta: ¿Qué templo es?
-Es el templo de Tutancamon y está situado frente a su pirámide.
-Noelia, ¿es esa?
-Oh, vale espera. (Clic).
-¿Qué haces Noelia?
-Nada, sólo una foto de recuerdo.
Bien, si la pirámide de Tutancamon es esa, su templo debe ser...
-¡Ese! -dijo Noelia.
-¡Muy bien, vamos!
-Espera, Cristina. Este templo me da malas vibraciones.
-Noelia, ¿no me dirás que no quieres encontrar el tesoro?
-No, sólo digo que no vayas tan rápido, porque este templo era muy sagrado para los egipcios y no sé si habrá trampas.
-Vale, Noelia. Tenemos que ir con más cuidado.
Cuando entraron, Cristina descansó bebiendo un poco de agua y justo cuando se apoyó en la mano de una figura, clas, activó algún tipo de mecanismo que las traslado a través de un tubo y aparecieron frente a un puente.
Cruzaron el puente con muchísimo cuidado y justo allí, en el final del mismo, había una pequeña cajita alumbrada por una luz preciosa. Noelia, llena de valor, abrió la caja en la que sólo había una moneda. Las niñas se decepcionaron un poco, pero de repente apareció como una ranurita del tamaño de la moneda, así que la introdujeron y... clac, clac, clac, se escuchaba cómo se movía el mecanismo. Y esta vez, aparecieron frente a un pasillo largo y estrecho en cuyo final había un gran cofre. Con mil ojos pasaron todas las trampas menos una en la que una flecha atravesó el pantalón de Cristina, pero por suerte para ella, no le pasó nada. Noelia liberó a Cristina. Por fin habían llegado. Abrieron el cofre en el que había mucho dinero y joyas. ‘Ya lo habían
conseguido!
Decideron volver a casa, pero cuando llegaron se preguntaron dónde estaba el tesoro.
-Noelia ¿y nuestro cofre?
Creo que nos lo hemos dejado en el avión.
-Pues no sé para qué hemos ido hasta Egipto.
-Yo sí. Mira nos lo hemos pasado muy bien y ya tenemos una historia que contar.
Cuando llegaron a sus casas sus padres las abrazaron con alegría de volver a verlas.
-Ah, mamá para que veas que me acuerdo de vosotros os traigo esta foto de la pirámide de Tutancamon.
-Muchas gracias, hija.
(Noelia Pérez 5º C)
No hay comentarios:
Publicar un comentario