4.21.2021

Poesía en el Quijote

En esta VII edición de nuestra Semana Literaria, reeditamos esta entrada que publicamos con motivo del IV Centenario del Quijote.
Que Cervantes hubiera querido triunfar como poeta o autor de obras teatrales, es conocido, pues no había en el Siglo de Oro mayor gloria para un escritor.
Aunque no lo consiguió, de ambos géneros nos dejó muestras a lo largo de su obra literaria.
Recogemos algunos poemas que aparecen en el Quijote y que dan testimonio de su buen hacer como poeta.
En la primera parte del Quijote en su capítulo XIV, encontramos estos versos que Ambrosio quería poner como  epitafio sobre la tumba de su amigo Grisóstomo

Yace aquí de un amador
el mísero cuerpo helado,
que fue pastor de ganado,
perdido por desamor.
Murió a manos del rigor
de una esquiva hermosa ingrata,
con quien su imperio dilata
la tiranía del amor.
Mlguel de Cervantes

El famoso soneto que incluye don Miguel en el prólogo de la primera parte del Quijote, nos trae una jocosa conversación entre dos famosos jumentos el del Cid y el de don Quijote.

Diálogo entre Babieca y Rocinante
B. ¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
R. Porque nunca se come, y se trabaja.
B. Pues, ¿qué es de la cebada y de la paja?
R. No me deja mi amo ni un bocado.
B. Andad, señor, que estáis muy mal criado,
pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
R. Asno se es de la cuna a la mortaja.
¿Queréislo ver? Miradlo enamorado.
B. ¿Es necedad amar? R. No es gran prudencia.
B. Metafísico estáis. R. Es que no como.
B. Quejaos del escudero. R. No es bastante.
¿Cómo me he de quejar en mi dolencia,
si el amo y escudero o mayordomo
son tan rocines como Rocinante?
Miguel de Cervantes


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